martes, diciembre 09, 2003

Gods and monsters
(Dioses y monstruos). Director: Bill Condon. Año: 1998. País de origen: Estados Unidos.

Los últimos días en la vida de James Whale (Ian McKellen) son una revisión de su existencia a través de sus películas. Whale se encuentra abrumado porque pierde la lucidez poco a poco y hace mucho tiempo que dejó de dirigir películas. Efectivamente, el director de cintas como Frankenstein y The Bride of Frankenstein es lentamente asaltado por su pasado que se refleja en los filmes que lo hicieron famoso pero también causaron su ruina.

Whale contrata a un jardinero para arreglar el frente de su casa. Cual toda una Lady Chatterley empieza a fijarse y enamorarse de él, y va creando una extraña relación entre amistad, deseo y necesidad. Al principio Clayton (Brendan Fraser) no se percata de los sentimientos que despierta en su patrón para luego desembocar en una relación ambigua, en la que permite ser deseado pero nunca tocado. Completa el cuadro el ama de llaves alemana llamada Hanna (Lynn Redgrave) que tiene que estar cuidando de Whale cual niño pequeño para que no se pase de listo con su jardinero.

Los monstruos de Whale empiezan a aparecer cuando va perdiendo la lucidez: el extrañamiento del pasado, los años de juventud que se han ido, el ya no poder “flirtear” como antes, el ser una reliquia de la época del cine de los treintas. Todo ello confluye cuando asiste a una fiesta donde van los actores de sus películas y remata con una frase contundente: “The monsters are here”...señalando al interior de su cabeza.

En esa desesperación por recobrar lo ido, la seducción hacia su jardinero escala al nivel de desear admirarlo desnudo, para al menos morir recordando cómo se ve un hombre joven sin ropa. A partir de este momento, la fragilidad de su ser lo lleva al desenlace inevitable.

En una película centrada en tres personajes tanto McKellen, Fraser y Redgrave se llevan las palmas. Cada uno de los caracteres actúa su parte en el teatro de la decadencia, dando réplica exacta el uno al otro. Una historia que nos advierte de esos monstruos que se ocultan dentro de cada uno.

Datos curiosos:
- Ian McKellen obviamente se luce en pantalla. Este papel es el que más premiado ha sido de su carrera (¿cómo le irá a Gandalf este año?).
- Bill Condon escribió también el guión. Después de esta película le fue encomendado el guión de “Chicago”. Actualmente trabaja en la dirección y el guión de la película “Kinsey” que retrata la vida del creador del polémico informe homónimo sobre la sexualidad.