lunes, diciembre 22, 2003

Gouttes d’eau sur pierres brûlantes
(Gotas de agua sobre piedras ardientes). Director: François Ozon. Año: 2000. País: Francia.

Partiendo de un guión que escribió a los 19 años Rainer Fassbinder, François Ozon realiza una película que juega con un tema común en las relaciones de pareja: ¿quién domina a quién?. El relato se localiza en Alemania en los setentas y toda la ambientación nos remite al departamento de un hombre de cincuenta años llamado Léopold. (interpretado por Bernard Girardeau), quien lleva a un joven llamado Franz (Malik Zidi) a vivir con él. Franz tiene apenas 18 años y acaba de conocer a Léopold, sin embargo hay algo en él que lo hace caer irremediablemente en su poder.

Además del idilio que vemos entre ellos dos la historia empieza a complicarse. Poco a poco llegan a la casa visitas inesperadas: primero una mujer que parece haberse equivocado de dirección y luego una joven que va en busca de Anna (Ludivine Saignier), resulta ser la novia de Franz a quien ya no ve desde hace tiempo y logró encontrarlo ahí por referencias. Todo quedaría en un extraño triángulo amoroso de no ser porque Léopold le coquetea y termina seduciéndola y convenciéndola de que se quede en la casa también.

En este cuento sobre el poder de dominación que tiene Léopold, se termina de completar con la aparición de la mujer misteriosa Véra (Anna Levine) quien también tuvo algo que ver con Léopold. La película termina convirtiéndose en un delirio de locos, todos subyugados y explotados por Léopold. El juego de poder que comenzó con una simple aventura entre un hombre y un muchacho alcanza su punto máximo cuando todos terminan de ver con todos.

Sin embargo, a pesar del sentido trágico que se le pudiera dar a esta historia, se trata más bien como una comedia de absurdos. En la escena clave de la película todos los personajes terminan bailando a ritmo tropical, la canción de Tanze samba mit mir (de Tony Holiday) con lo que la cinta, aunque a punto de caer en el ridículo, ofrece un cuadro fenomenal acerca de lo que la relación entre los cuatro personajes se ha vuelto.

François Ozon, con un manejo de escena correcto, permite que los cuatro personajes se desarrollen y se redondeen a sí mismos: el hombre controlador y dominante, el joven inexperto e ingenuo, la muchacha que parece dulce e inocente pero termina siendo una chica fácil e inteligente, y la mujer madura que vive con el recuerdo de amores (y dominios) pasados y desea recuperar un poco de su esclavitud.

Datos curiosos:
- La película ganó el “Teddy Bear” en Berlín en 1999. Este premio es el único que se da dentro de un festival de cine de circuito mayor a cintas con temática lésbico – gay.
- Es la primera colaboración de Ludivine Saignier (a quien no la conozca, va a ser la próxima “Campanita” en la nueva película de Peter Pan) con François Ozon, de quien se está convirtiendo en un casting frecuente.
- En la página oficial de François Ozon se encuentran los pasos de la coreografía del baile en japonés.