martes, diciembre 23, 2003

Ray of light de Madonna. Año: 1998.

Madonna se ha convertido definitivamente en el ídolo pop (e icono) de las últimas dos décadas del siglo XX. Si en los años ochenta tanto Like a virgen como Like a prayer, además de otros éxitos como Material Girl y La isla bonita, la convirtieron en el centro del escándalo y la adoración de millones, en los noventa no podía quedarse atrás. Ray of light además de representar el regreso de Madonna al ojo del huracán, se convirtió en uno de los álbumes más representativos de los noventas y que marcó influencia al conjunto de cantantes pop que vinieron después de este disco.

Lo que hace a Ray of Light un disco imprescindible en la carrera de Madonna, es que representa su capacidad de reinvención llevada al máximo. Después del agotamiento de su modelo de estrella obsesionada con el sexo y su enésimo fracaso para convertirse en actriz en Evita, Ray of Light es el pretexto perfecto para un retorno exitoso. Luego del nacimiento de su primera hija y de presentarse como madre responsable y preocupada por el entorno que rodeará a la vida de su niña, Madonna lanza un disco con claras reminiscencias y referencias al hinduismo. Además de meterle un toque electrónico, cortesía de Marius de Vries, Madonna escribe e interpreta letras que hablan de su propio cambio. Ahí está la canción que abre el disco Drowned world/Substitute for love, en donde Madonna deja atrás su vida anterior y manifiesta que ha cambiado.

El disco posee un ritmo que para finales de milenio coincidía con el ánimo de la gente en esas épocas: un sonido ecléctico, que hablara acerca de empezar de nuevo, de ser iluminado, de que la vida debía dejarse pasar y aceptarse tal como es. Es innegable la influencia que tienen sobre Ray of light, discos como el Post y el Homogenic de Björk. Inclusive Homogenic que salió un año antes, posee sonidos y líneas temáticas similares a Ray of light aunque de manera más cruda. Madonna reinterpreta al experimento de Björk y produce el disco que la insertaría de manera definitiva como la cantante pop por antonomasia de finales de los noventas. Ray of light constituye para la reina del pop su producto más depurado y el que le aseguró su reinado, junto con sus éxitos ochenteros, por las últimas dos décadas del siglo XX.