domingo, enero 30, 2005

Comentario cinematográfico del día (I): Antes de empezar tendré que dejar para después mis comentarios sobre The aviator (El aviador) de Martin Scorsese y de Ondskan (Solo contra sí mismo) de Mikael Hafström, dos películas que me parecieron muy buenas. Me concentraré en Exils (Exilios) de Tony Gatlif, que parecía ser una de las películas más prometedoras de la muestra y, sin embargo, no termina de cuajar o de desarrollar a la trama o los personajes.

Como parte de un regreso al origen, Zano (Romain Duris) y Naïma (Lubna Azabal) parten de Francia a Argelia. El primero, como descendiente de los colonizadores de aquél país y la segunda como descendiente de argelinos nativos. La familias de ambos tuvieron que escapar, ya sea por la independencia de Argelia o por las condiciones de vida imperantes allí. La fotografía de la película es de primera pues el tránsito por España y Marruecos serían dignos de un documental del National Geographic (sin embargo, éste no es un documental). Igualmente, la música es de primera, compuesta también por Gatlif que resulta lo más rescatable de todo el filme.

La cinta funciona bastante bien en un nivel irónico: para regresar deben pasar por los mismos impedimentos a los que se ve sometido un inmigrante ilegal que va de Argelia a Francia, sin embargo, hay un par de escenas en donde la cinta rompe con esta dirección y nos recuerda que no son más que un par de mochileros tomando una aventura sin mayor trascendencia (o al menos eso es lo que ellos creen). Éste es el mayor problema de la película: como road movie debe mostrar un cambio cualitativo en los personajes. Sin embargo, Gatlif nos hace trampa: en automático los personajes se dan cuenta que son otros después de más de una hora de aventuras chabacanas (como los frutos que recogen en un huerto español). Este cambio a parte de notarse forzado pierde credibilidad al darse en los escasos 10 últimos minutos de la cinta y en una escena supuestamente "liberadora" pero repetitiva y sacada de la manga para justificar el viaje "iniciático" llevado a cabo por los personajes.

Si el jurado en Cannes (presidido por un director decadente de cuyo nombre no quiero acordarme) quería premiar a un road movie, estaba Diarios de motocicleta con muchas mayores virtudes que esta aventura falsa y mañosa que el director quería presentar como algo más trascendente. Gatlif debería quedarse mejor como DJ.

Comentario sobre los imprevistos de inicio de año: Pasada esta semana de emergencia e incertidumbre parece que no es nada de cuidado. Eso me tranquiliza.

Mañana iré con el médico para el diagnóstico más amplio. De cualquier manera espero que estos dolores que me han aquejado se puedan quitar porque son bastante incómodos.

martes, enero 25, 2005

Comentario del día sobre imprevistos de inicio de año: Uno de los inconvenientes de mi trabajo es que no te puedes enfermar. Ayer fui al doctor y terminé muy adolorido después de la revisión que me hizo. Aparte de que esta semana ha empezado como para aventar chamba para las siguientes tres. Mañana tengo que ir a hacerme unos análisis en la mañana, para luego llegar a una junta y terminar con pendientes que están candentes.

Lo peor de todo es que los análisis son para ver si no tengo nada de gravedad, o por el contrario, mis padecimientos son serios.

Espero que todo salga bien. Estoy un tanto nervioso.

domingo, enero 23, 2005

Comentario cinematográfico del día (V): En coincidencia temática con Vodka Lemon, aunque con tratamientos distintos, Mille mois (Mil meses) de Faouzi Bensaïdi se acerca a la vida de una comunidad del desierto de Marruecos en el mes del Ramadán de 1981. Lo que al principio se desarrolla como la historia de un niño, hijo del cadí y antiguo maestro del pueblo, sirve de apuntalamiento para descubrir todas las voces que en algún momento hacen su aparición en este lugar. Medhi es el encargado de cuidar la silla del profesor, elemento visual que adquirirá diferentes connotaciones a lo largo de la cinta y que al final constituye el punto por medio del cual la trama se resolverá. La historia de intimista pasa a ser colectiva y empezamos a descubrir las pasiones que afectan a cada habitante de esta villa. Hay momentos en los que el guión parece fragmentarse, pero la cinta termina coincidiendo en un solo punto. A pesar de que pareciera que nos enfrentamos a un final feliz, el hecho es todo lo contrario: nadie termina en un mejor lugar en el que estaba. A lo mucho, tiene la oportunidad de volver a empezar.

Comentario cinematográfico del día (IV): De Armenia llega a las pantallas una pequeña cinta que, a pesar de su tono agridulce, deja una sensación de que no todo está perdido. Vodka Lemon (Vodka Limón) de Hiner Saleem, retrata la vida de una comunidad perdida en la llanura helada de Armenia. A través de la historia de un padre que tiene a uno de sus hijos en Francia y acaba de enterrar a su mujer, vemos a una comunidad al límite de la subsistencia. Además de constituir una crítica al desmantelamiento del régimen social de la Unión Soviética para sustituirlo con un simple vacío, Vodka Lemon refleja la voluntad de la gente por sobrevivir en las condiciones más deplorables. Con una influencia clara de Emir Kusturica (especialmente la secuencia inicial y final), Saleem propone un relato donde la fantasía y la ilusión de un nuevo amor, y tal vez, de una vida mejor pueden redimir a sus personajes.

Comentario cinematográfico del día (III): Siguiendo con el tema de la imposibilidad del amor, llega Closer (Llevados por el deseo) de Mike Nichols como parte de la temporada fuerte de estrenos en el cine. Ciertamente Closer no inventa el hilo negro en lo que a películas de pareja se refiere pero lleva al cine hollywoodense a un terreno que no había explorado con suficiente profundidad anteriormente: la lucha de poder en una pareja. Nichols maneja habilmente la cinta de manera que sus personajes viven en un enfrentamiento constante: las tomas reflejan este espíritu de lucha y dominación ya que a lo largo de las escenas el cuadro hace tomas individuales de cada personaje para culminar cada una con los dos en cámara después del breve enfrentamiento que representa cada secuencia. Aunque algo acartonada (y en cierto punto anclada) por el texto teatral del cual proviene, la cinta permite un desarrollo efectivo de los personajes por parte de los actores, especialmente por Clive Owen y Natalie Portman. A Julia Roberts no se le puede pedir mucho pero cumple y Jude Law se ve francamente decadente como su papel. Si Hollywood en los 90 nos había prometido el amor eterno con Ghost de Jerry Zucker o Sleepless in Seattle de Nora Ephron, a mediados del 2000 nos devuelve a una realidad menos edulcorada, disminuye las expectativas y plantea una relación sentimental como una lucha de vencidas, una búsqueda para sentirse protegido y menos solo, un engaño con el cual creemos ser felices.

Comentario cinematográfico del día (II): Xiao cheng xi chun (La primavera de una infidelidad) de Tian Zhuangzhuang es un relato acerca de la imposibilidad del amor. Reelaboración de una película china clásica de los años cuarenta, en esta cinta el espacio de los personajes y sus posibilidades están acotadas desde el momento que empieza la historia: todos vivieron o vivirán una historia de amor que no logrará consumarse. Sea porque el tiempo para lograrlo ya pasó, porque todavía no llega o porque nunca fue. La historia transcurre a un ritmo lento, permitiendo el director empapar al espectador con las motivaciones y las circunstancias de los personajes. Al llegar a la escena clímax que sucede durante un cumpleaños, las pasiones se desnudan y las máscaras caen: a partir de ese momento la felicidad ha quedado negada para todos. Una cinta interesante y por demás recomendable.

Comentario cinematográfico del día (I): Alt om min far (Todo sobre mi padre, Noruega-Dinamarca 2004) de Even Bonestad más que un documental, es, como su director anuncia al inicio de la película, un combate. Una lucha para poder entender quién es su padre y a la vez, poder comprender cuáles son los términos de la relación que debe haber entre ellos. Lo curioso de este conflicto es que el padre de Even siente que es también una mujer. A partir de esta premisa la cinta muestra a dos personajes en una sola persona: Espen Bonestad, hombre casado en segundas nupcias y padre del director y Esther Pirelli la mujer que también Espen es. Bonestad no se cansa de preguntar y de averiguar el porqué de las preferencias de su padre intentando comprenderse a sí mismo. Al final, en una ruptura de las intenciones del documental Even se introduce como meollo del conflicto y lleva la cinta a un momento de íntima reflexión.

domingo, enero 16, 2005

Comentario del día sobre mis costumbres cinefílicas: El comentario de Black Star me ha hecho escribir un comentario un poco más extenso del que normalmente escribiría en el tag board. Aquí va mi respuesta.

Sí, me gusta ir solo al cine. Me gusta ir solo porque quiero ver las películas que a mí se me antojan. No me gusta ir acompañado si eso significa entrar a Meet the Fockers, Ocean's Twelve, After the Sunset o alguna de esas joyas del cine que extrañamente ejercen un influjo en la gente que todo mundo le da por ir a ver. En cambio, es difícil que alguien vaya a ver alguna de las películas que a mí me podrían gustar. Eso ha conducido a que también sea raro que yo invite a alguien a ir conmigo a ir al cine.

Ahora, si alguien quiere acompañarme al cine, no le queda de otra más que ver la película que yo quiero. Sé que suena egoísta pero hay películas que, como ya dije, no vería ni por error. Afortunadamente terminan cediendo a mis sugerencias.

En cambio en casa, no me gusta ver mis películas solo. La sensación es distinta. Más de la mitad de los DVD's y VHS's (que no son muchos) que poseo no los he visto porque no ha habido quien decida acompañarme. Así que si alguien quiere pasar una tarde en compañía de Wong Kar - wai, Ingmar Bergman, Lars von Trier, Federico Fellini, Francois Truffaut, Stanley Kubrick, David Lynch y un largo etcétera podemos organizar un ciclo de cine para que ya me decida a ver mi cineteca.

Disfruto mucho de ver cine en el cine yo solo, aunque a veces quisiera que contrastar con alguien más mis emociones. Eso sucedía con Verito, pero ahora ella está a punto de irse a Argentina y yo seguiré en Monterrey un buen rato. Si espero que alguien me acompañe al cine, me voy a quedar esperando.

miércoles, enero 12, 2005

Comentario del día sobre la muestra de cine: Ayer fui a ver Babí Léto (Por siempre joven) de Vladimir Michálek Contrario a mi pensamiento de hoy en la mañana, la película fue simplemente maravillosa. Un relato acerca de las postrimerías de la vida, cuando el ser humano se aferra más a ella o se resigna a su pronta desaparición. Es el retrato de un momento en el que al final nos damos cuenta que solo tenemos que disfrutar de lo que tenemos pues nunca se sabe cuánto tiempo nos reste. A la vez es la historia del amor de una pareja que ha padecido y soportado situaciones de lo más variopinto. Y también la historia de una complicidad que perdura hasta el final. Ampliamente recomendable.

Comentario del día sobre un pensamiento fugaz: Hoy, al levantarme, y recapitular en mi cabeza los acontecimientos recientes en el mundo apareció en mi mente las palabras dichas por el traficante Kurtz de Joseph Conrad en el Corazón de las tinieblas, y luego transformado al coronel Kurtz por Francis Ford Coppola con Marlon Brando incluido: "El horror... el horror".

lunes, enero 10, 2005

Comentario del día sobre la muestra que inicia: Este fin de semana me aparecí en Cineteca para cumplir el ritual de la muestra. Empezó con Dopo mezzanote (Después de la medianoche) de Davide Ferrario. Es una historia que gira alrededor del destino, los cálculos de lo que puede pasar y cómo cada persona se puede encontrar con quien puede ser su otra mitad. A la vez es un homenaje al cine mudo y a Buster Keaton, de quien el personaje principal está súmamente inspirado. A pesar del sentimiento optimista que deja la cinta, siento que tiene mucho de Amélie como ya he comentado. Ciertamente Jean-Pierre Jeunet ha inspirado a otras cintas como Good - bye Lenin! de Wolfgang Becker o Tuvalu de Veit Helmer, pero ahora en Dopo mezzanote la anécdota empieza a desgastarse. Sin embargo, ha sido un inicio bastante agradable para la muestra este año. Mañana iré a ver Bábi Léto (Por siempre joven) que promete estar bastante bien.

Comentario del día sobre el año que empieza: Como es tradicional, cada vez que termina un año por accidente del calendario (y cuando cumplo años) recapitulo acerca de los acontecimientos que me ha tocado vivir. Al finalizar el 2004 y comenzar el 2005 se presenta de nuevo esta oportunidad.

2004 para mí fue un año atípico. Por un lado, significó la consolidación y, a la vez, término de mi tiempo en León (lo cual puede ser visto con una variedad de matices) y por el otro, el inicio de una nueva época en la cual he podido decidir, como nunca antes, las condiciones y reglas del juego imperante. Si bien puedo decir que mi salida de León se había convertido en un asunto necesario, e incluso de supervivencia, lo que me queda de 2004 es el hecho de que hasta en los lugares más detestables se pueden encontrar personas con quienes coincidir, convivir y compartir tiempos y espacios. Gracias a todos ellos pude por primera vez en mi vida pasarme más de 48 sin dormir y en plena fiesta, tener la oportunidad de colaborar con un cineclub y poder participar en la elaboración de un cortometraje. Y sobre todo, pude disfrutar de esos momentos en los que la compañía tiende a ser mejor que la soledad.

Al llegar octubre pude consolidar, después de más de un año de estar buscando la oportunidad, la manera de regresar a Monterrey. Hechas las paces con la ciudad, se dieron las condiciones necesarias y aquí me encuentro iniciando 2005 dentro de esta aventura que he denominado como "MTY 20" haciendo referencia al número de meses que espero dure este experimento.

Si bien no existe tal cosa como "la pérdida de la esperanza", si algo que podría denominar como "la atenuación de la expectativa". Me explico: la esperanza es una especie de engaño sin el cual no habría manera de seguir viviendo. Esperamos que el corazón no falle y siga latiendo, esperamos que el sol salga todos los días como la ha hecho durante millones de años, esperamos despertarnos en el mismo lugar donde nos quedamos dormidos la noche pasada. Sin embargo, no hay ninguna ley o contrato absoluto que aseguren que las condiciones existentes en el momento que acaba de terminar seguirán vigentes en el siguiente. Lo más que se puede hacer es creer que así continuarán. Éstas son las bases de la esperanza, pues toda creencia es un engaño que se desea dar como verdad.

La expectativa, por otra parte, es la valoración de la esperanza. Esto es más aplicable hacia las personas con las que convivimos, ya que los seres humanos por naturaleza somos cambiantes. No puedes esperar que la gente con quien en algún momento conviviste se siga comportando de la misma manera contigo. Las expectativas pueden ser defraudadas cuando dependen de decisiones que a uno no le toca tomar.

A lo que llego es al hecho que a la decisión de acentuar mi individualismo. Que las expectativas sobre los demás sean lo menor posibles, así al menos podrás darles la oportunidad de que te sorprendan. De uno mismo se sabe lo que se puede esperar así que hay que buscar los juegos y sus combinaciones en las que el control de las situaciones sea el mayor posible. En este momento de mi vida me siento con una amplia capacidad de control para llevarla a donde quiera. Y lo haré.

Para eso, 2005 se abre ante mí como un campo de batalla. Este año lo comienzo en pie de guerra. Mi actitud defensiva ante mi entorno se cambia por la ofensiva. Tomar ventaja y conquistar los pasos que abren la puerta hacia los siguientes niveles de mi vida es mi plan para 2005. Solo que en las guerras hay heridos, hay muertos y hay vencidos. Corro el riesgo de contarme entre ellos, pero lo tomaré. Y no, no habrá piedad por los que les toque estar en el bando que no gane. Se acabó el tiempo de ser "buena gente".


Al menos hoy, las cartas están a mi favor.


sábado, enero 01, 2005

Ha terminado el año y yo no he podido recuperar mi velocidad de publicación, sin embargo no puedo dejar de publicar mi lista de las que han sido, a mi juicio, las mejores películas proyectadas este año. Obviamente, aunque he ido cada una de las 52 semanas al cine y no he dejado pasar muestras y foros, es muy probable que alguna película de exhibición limitada se me haya ido. Sin embargo, tarde o temprano la veré y ya veré cómo la incluyo. No están en orden alguno a excepción de las primeras tres que sí considero son las mejores que han pasado por la cartelera.

Dogville. Director: Lars von Trier. Dinamarca - Suecia - Francia - Estados Unidos - Holanda (2003). Sin palabras, lo mejor en años.

Lost in translation (Perdidos en Tokio). Directora: Sofia Coppola. Estados Unidos (2003). Un relato cargado de una atmósfera melancólica caracterizado por dos personajes que se encuentran casualmente. La fotografía de un accidente afortunado.

The dreamers (Los soñadores). Director: Bernardo Bertolucci. Francia - Italia (2003). Bertolucci realiza un homenaje a la nouvelle vague y al cine, retomando a Jules et Jim de Truffaut junto con un poco de Le dérnier tango a Paris. Sus reflexiones acerca del cine, del mundo en 1968 y del género humano son lo mejor de la cinta.

Reconstruction (Reconstrucción). Director: Christoffer Boe. Dinamarca (2003). Con clara influencia de von Trier (en sus épocas de Europa), Boe construye este relato acerca de la futilidad del amor con múltiples posibilidades. Un manejo de guión y de cámara impecable, por lo que habrá estar pendiente de futuros trabajos del director.

Les invasions barbares (Mis últimos días: Las invasiones bárbaras). Director: Dennys Arcand.
Canadá (2003). Arcand regresa con una cinta acerca de la cercanía de la muerte, y a la vez, con un alegato sobre la situación actual y el cambio del mundo en los últimos 25 años. Las invasiones bárbaras no solo son el siguiente capítulo en la caída del imperio americano, sino también el cáncer que invade al protagonista y a la sociedad en general.

Before Sunset (Antes del atardecer). Director: Richard Linklater. Estados Unidos (2004). Un melancólico cuento acerca del reencuentro de dos amantes 10 años después. Linklater solo se apoya en el contenido de los diálogos y la capacidad de sus intérpretes en llevarlos a la pantalla, y con ello consigue que la película se cierre admirablemente.

House of sand and fog (Casa de arena y niebla). Director: Vadim Perelman. Estados Unidos (2003). Mezcle una casa, un error judicial, una mujer deprimida y un hombre que desea recuperar su prestigio más un toque de xenofobia. Solo con estos ingredientes se consigue un drama que explora el carácter humano alejado de la maniquea concepción del bien contra el mal. Las actuaciones son de primer nivel.

Buongiornno, notte (Buenos días, noche). Director: Marco Bellochio. Italia (2003). ¿Hasta dónde pueden llegar la lucha por defender principios? ¿Qué tan efectiva puede ser la violencia o el terror? Bellochio se traslada al secuestro de Aldo Moro y crea una historia donde se cuestiona la validez de los motivos de quienes lo secuestraron, pero también de la clase política que generó la atmósfera para que esto sucediera. Al final, queda un hombre solo enfrentado a si mismo y a sus captores.

Diarios de motocicleta. Director: Walter Salles Jr. Brasil - Argentina (2004). El viaje de juventud de Ernesto Guevara por Sudamérica revela las raíces de la injusticia que no han podido ser extirpadas de esta parte del mundo. Con una fotografía excelente, actuaciones y dirección ejemplar de road movie, es la mejor película que a Gael le ha tocado protagonizar.

La mala educación. Director: Pedro Almodóvar. España (2004). Almodóvar en plena madurez revela una historia impecable técnicamente. A la vez homenaje al film noir y al melodrama de Fassbinder, La mala educación refleja el buen momento en que su director se encuentra.

Le cerf-volant (El papalote). Director: Randha Chahal Sabag. Líbano - Francia (2003). Romeo y Julieta sigue siendo una historia apasionante, y más cuando se traslada a Líbano en la frontera con Israel y se adorna con imágenes tan poéticas como los papalotes que son los únicos que pueden atravesar la frontera con toda libertad.

Girl with a pearl earring (La joven del arete de perla). Director: Peter Webber. Inglaterra (2003). Llevar un capítulo de la vida de Vermeer a la pantalla adornado con la iluminación que solo él podía conseguir en sus cuadros es una tarea admirable. Scarlett Johansson se luce como la inspiración de Vermeer en una actuación matizada solo por su rostro y ojos.

Historias mínimas. Director: Carlos Sorín. Argentina (2002). Una película que merecería una mejor distribución dada la belleza de esas pequeñas historias localizadas en la Patagonia. Otro ejemplo de cómo con pocos personajes y escenarios, pero con un guión ingenioso y bien llevado se crea una gran película.

American splendor (Esplendor americano). Director: Robert Pulcini y Shari Springer Berman. Estados Unidos (2003). Una cinta ingeniosa que mezcla el documental con la ficción y el género biográfico tal y como lo es la obra de Harvey Pekar, de quien se trata esta película. Ejemplar para todo amante del comic underground y cómo es que Pekar termina asimilándose a esa misma sociedad que critica en sus historietas.

Elephant (Elefante). Director: Gus van Sant. Estados Unidos (2003). Muestra impactante del uso del plano secuencia para formular una guión que confluye en un solo punto: la matanza absurda de un grupo de estudiantes a manos de otros dos. Van Sant logra transmitir la soledad, el desapego y la inevitabilidad de este tipo de acontecimientos en una sociedad decadente.

Good bye Lenin! (Adiós a Lenin). Director: Wolfgang Becker (2003). Una mirada cómica, pero a la vez, íntima sobre la unificación de Alemania y el trauma que significó para la gente ese cambio. Todo esto a través de un hijo que no desea que su madre vea el mundo que construyó destruido. Una historia conmovedora acerca del amor filial.

Fahrenheit 9/11. Director: Michael Moore. Estados Unidos (2004). Un triunfo técnico: la presentación de sus "personajes" y el uso del audio en las imágenes del 11 de septiembre. Un fracaso argumental y político en sus intenciones por derrumbar al gobierno fascista de Bush. Sin embargo, una película interesante al poder por medio del documental distorsionado manipular al público a los límites de la ira.

Mystic River (Río Místico). Director: Clint Eastwood. Estados Unidos (2003). Eastwood demuestra cómo hacer un drama convencional: historias de personajes dañados, venganzas y culpas ocultas junto con grandes actores que puedan hacer el trabajo. En estas épocas con pocas miradas interesantes en el cine, la de Eastwood se convierte, al menos, en un ejemplo de cómo dirigir (algo que gente como Gibson o Tarantino deberían revisar).

Ying xiong (Héroe). Director: Zhang Yimou. China (2003). ¿Qué pasa cuando a un gran director se le da un gran presupuesto? No necesariamente una gran película, pero sí un filme grandioso de wu zhia con todos los ingredientes característicos del género: peleas coreográficas, vuelos impresionantes, personajes al estilo de super héroes. Trepidante.

Whale rider (La leyenda de las ballenas). Director: Niki Caro. Nueva Zelanda (2002). Una pequeña comunidad que desea conservar sus tradiciones, pero a la vez, confrontada con la modernidad y el destino que sus dioses le preparan. La última media hora es para estar a lágrima tendida con las imágenes de las ballenas que posibilitan la conclusión de esta historia.