domingo, febrero 27, 2005

Comentario cinematográfico del día: Para mí, en el cine norteamericano actual hay cuatro directores que ya nos han sorprendido y se convertirán en los referentes más importantes de este cine en las primeras decádas del siglo XXI. Sofia Coppola, Paul Thomas Anderson, Darren Aronofsky y Alexander Payne nos han regalado una serie de películas que han logrado instalarse como memorables.

En el caso de Payne, este año presenta Sideways (Entre copas) una comedia que trata sobre la expedición de una semana a los viñedos de California llevada a cabo por dos amigos: Miles (Paul Giamatti) y Jack (Thomas Haden Church). En una singular despedida de soltero para Jack, Payne nos lleva a un viaje en el que el vino es el hilo conductor de la trama. A través del vino, los protagonistas enseñan sus debilidades, sus obsesiones, sus intenciones, y por qué no, su cinicismo y frustraciones.

Los personajes, como en una buena road movie, van sacando poco a poco aquello que les afecta. La excursión en varios puntos está a punto de fracasar, y como bien lo apunta Miles al final de la cinta, nada salió como estaba planeado. Una serie de situaciones permite el derrumbe emocional de este par, con el que uno termina simpatizando inevitablemente, a pesar de lo patanes o amargados que en algún momento puedan ser.

Payne, como es su costumbre, sabe darle la escena, el cuadro, la línea a sus personajes. Aún los que tienen menos de cinco minutos en pantalla como la mamá de Miles o la mesera del restaurant de costillas poseen una naturalidad admirable y una inserción que le da tantos toques de sabor como lo que Miles encuentra en el vino.

Como ya se va haciendo costumbre, Payne no decepciona con sus películas sino que crea historias y sabe cómo jugar con sus personajes de muy distintas maneras. Ya lo logró en Election, About Mr. Schmidt y ahora, definitivamente, con Sideways.

Ya estoy esperando Nebraska.

Comentario del día sobre...no sé sobre qué:

Hello stranger!...

Así le dice Alice (Natalie Portman) a Dan (Jude Law) en el inicio de Closer.

Y así es como el día de hoy me nace decirte.

Es curioso, es raro, es intenso, es inesperado.

¿El después? No lo sé. No es que no me interese, pero no sé qué venga...

Eso lo decidiremos tú y yo. O tal vez solo tú, o tal vez solo yo, o incluso nadie.

¿Te veré pronto? Espero que sí. Hay algo en ti que no logro definir pero me atrae en automático. ¿Qué clase de relámpago ha sido éste?

Te quiero cerca.

Hello, stranger!

sábado, febrero 26, 2005

Comentario cinematográfico del día: Para describir el nuevo trabajo de Clint Eastwood, Million dollar baby (Golpes del destino) utilizaré una analogía culinaria bastante regiomontana: en Monterrey el platillo típico es el cabrito, y existen muchos lugares donde lo preparan. Si Eastwood cocinara cabrito haría el mejor de la región. Sin embargo el que haga un buen cabrito no implica que pueda hacer también un buen kebab, o un sushi delicioso. Intento reexplicarme: Clint Eastwood hace las mejores películas a la manera tradicional: una historia lineal que se resuelve inminentemente al final, personajes con propósitos y matices definidos, fotografía adecuada, etc. No se le puede pedir que haga algo que rompa con lo que se está acostumbrado a ver en cine, y ya alguna vez lo intentó (en alguna de sus películas intenta ponerse vanguardista rompiendo la regla de los 180 grados) con resultados deplorables.

Esto es lo que le que me queda por ovacionar de Million dollar baby: su preciso manejo de personajes y atmósferas para poder realizar una película que lleve a través de diversos estados de ánimos. ¿Qué no es un director sino un hábil manipulador? Eastwood logra ese balance en el que puede llevar al espectador a involucrarse en su película sin recurrir a salidas prefabricadas. Lo mejor de esta cinta está en lo que no hace: no es Rocky versión femenina, no es una típica película americana de deportes donde el héroe se levanta a pesar de todo (Seabiscuit, por mencionar un ejemplo reciente) y aún así puede provocar ira, empatía hacia los personajes y compasión hacia ellos.

Eastwood sabe caracterizar a su heroína: la inserta en un mundo misógino, la descripción inicial la trata de basura y deja que el personaje vaya creciendo. Sí, recibe ayuda, pero ésta es mínima evitándonos la figura recurrente del hada madrina presente en este tipo de cintas. ¿Qué logra con esto? Una creación de personajes donde cada uno tiene un rol determinado y que con el trabajo de Eastwood, Hillary Swank y Morgan Freeman pueden regalar muy buenas interpretaciones. A pesar del parecido que pueda tener con su anterior Brandon Teena, Swank parte de una base completamente distinta: aquí el personaje debe remarcar su feminidad por lo que si Maggie Fitzgerald es, por fortuna, alguien muy distinto a aquella chica que no lloraba.

Como ya lo había advertido (en un tono cómico) Robert Zemeckis en Back to the Future III, Clint Eastwood ha dejado de ser la persona para convertirse en el Personaje. Sus protagónicos son muy parecidos entre sí, se ve en pantalla a lo que se podría denominar un outcast: un individuo que vive fuera de la sociedad, una especie de solo contra el mundo que vive retirado o simplemente no tiene lugar en dónde quedarse. Eastwood ha terminado por interpretar a Eastwood, pero como en el caso de Woody Allen, es algo que tiene que agradecerse.

No sé si, como ya se ha mencionado, sea la mejor película de Eastwood (lo mismo se dijo de Mystic River, The Unforgiven y de la que es mi favorita, The bridges of Madison County), pero sí un trabajo que debe contarse entre éstos, como parte de la obra de un director que con el tiempo ha aprendido a dirigir y es uno de los referentes más interesantes del cine norteamericano actualmente.

domingo, febrero 20, 2005

Comentario del día sobre exposiciones en Fototeca: No me había dado el tiempo para recomendar la exposición llamada "Mapas abiertos" que se encuentra actualmente en la Fototeca de Nuevo León (la planta baja del edificio donde está Cineteca). La exposición es a la vez, tres muestras sobre distintas temáticas abordadas a través de la fotografía. Lo que tienen en común es que el trabajo está realizado por autores latinoamericanos y en su gran mayoría refleja una calidad muy buena y el interés por entregar propuestas.

Es curioso que en el mismo espacio se encuentre uno con autores que plantean que la fotografía debe retratar, y además, interpretar el mundo que vemos mientras que otros (uno, explícito en este sentido en la sección "Rituales de identidad") piensen que la cámara debe crear imágenes más que buscarlas. Sin embargo de ambas ideas se encuentran imágenes excelentes. Personalmente, me agradó más la sección denominada "Historias alternativas", es decir aquella que interpreta las historias que son encontradas en este mundo.

Es difícil no sentirse identificado con las historias presentes en Latinoamérica porque de una u otra forma son las más cercanas a las que hemos vivido. Me explico: el idioma, el pasado común de colonización europea y mestizaje, y curiosamente, la repetición de problemas y tiranías a lo largo de toda la región tienen características asombrosamente similares entre uno y otro país. Hubo tres trabajos realizados por colectivos de personas a las que la cámara fotográfica llegó como respuesta a una labor social más allá del asistencialismo. Me refiero al taller fotográfico de Guelatao, al proyecto Tafos y a Photo Kids (una disculpa si estoy cambiando los nombres) que retratan tres realidades completamente distintas, pero a la vez profundamente relacionadas.

Por otro lado está el testimonio de un fotógrafo argentino (Marcelo Brodsky me parece que se llama) sobre los horrores de la dictadura en su país. No adelantaré más pero la composición y la historia que hace con una fotografía de sus compañeros de clases en la primaria es perturbadora. Hay que verla de arriba hacia abajo.

De ahí, la sección de Rituales tiene también muy buenas imágenes que ofrecer. Especialmente aquellas del hombre con los ojos de pájaro, el personaje que se va convirtiendo en nopal, la mujer armadillo (siento una extraña presencia de zoofilia en mis gustos) y los cuerpos que a la vez son códices y caras y ojos. La parte de Escenarios fue la que me menos me gustó pero eso no desmerece su presencia. Tal vez sea por la frialdad de los espacios retratados.

Mapas Abiertos se encontrará presente hasta abril. Pueden aprovechar a llegar una hora y media antes (una hora apenas y basta para contemplar bien la muestra) de que empiece la película en Cineteca y disfrutar una de las mejores exposiciones que hay en Monterrey actualmente.

sábado, febrero 19, 2005

Comentario del día sobre pensamientos al aire:
Como diría Richard, duque de Gloucester en Richard III de William Shakespeare:

Now is the winter of our discontent,
made glorious summer by this sun of York...

Si la venganza es un plato que se sirve frío, y también la venganza es dulce...
¿Entonces sería como un pastel o como un helado?

I love both.

Comentario cinematográfico del día (II): Por alguna extraña razón, la filmografía de Michael Winterbottom es prácticamente desconocida en México o nos ha llegado a cuentagotas. Aparte de haber visto dos carteles de películas de él (que casualmente nunca llegaron al cine donde estaban anunciadas) su presencia en la cartelera tanto en los complejos como Cinépolis o en circuitos de cine más restringido como Cineteca es casi nula. Esto es una pena considerando que es uno de los directores europeos más movidos en el ambiente festivalero del Viejo Continente y porque sus películas, al menos lo que me deja ver IMDB, transcurren por géneros tan distantes como el documental - cinema verité, la comedia romántica posmoderna, el cine de guerra o, en este caso de la cinta que vi ayer, la ciencia ficción.

Code 46 (Código 46) es una película que se caracteriza por su simpleza. Al contrario del grueso de sus similares del género, Code 46 utiliza lo ya construido para ejemplificar su idea de futuro: un mundo de grandes espacios vacíos, donde el sol ha destruido casi toda vegetación debido al agujero de la capa de ozono, con ciudades donde el hecho de vivir en la periferia indica la desprotección total de una especie de gobierno totalitario pero benevolente. Una especie de mundo feliz del cual la gente de una u otra forma intenta violar las reglas para cumplir sus sueños.

Bajo estas premisas surge un amor imposible, una especie de historia edípica transformada y a la vez posibilitada por el destino. Es cierto que Code 46 se puede parecer mucho a otras cintas contemporáneas como Lost in translation o Eternal sunshine of the spotless mind. Sin embargo hay notas que hacen de esta cinta algo completamente distinto a estas ya citadas. Aquí los recuerdos, las memorias y los encuentros no deparan promesas de amores platónicos o eternos si no que llevan a un desenlace de tragedia griega donde el exilio es la muerte y el olvido, la ceguera.

Una opción muy recomendable (y que seguramente durará una semana) en la cartelera actual en Monterrey.

Comentario cinematográfico (I): Si Maria full of grace (María llena eres de gracia) intentaba resultar un relato verosímil, no lo logra. La historia de una joven que se mete de "mula" para poder tener dinero se vale de ciertas trampas argumentales para poder desarrollar la historia. A pesar de la tensión en la que puede mantenernos la cinta o ese delicioso acento colombiano (a mí me gusta su casi nula entonación) hay una sensación de "no todo puede salir tan bien" cuando se está frente a esta cinta.

Me explico: Catalina Sandino está muy bien en su papel, la forma en cómo es contratada una "mula" es verosímil, el reflejo de Colombia se acerca a lo que ha sido vendido como la idea de lo que ocurre en este país (lo cual no quiere decir que sea cierto). Sin embargo, cuando la trama deja Colombia llegamos a un Estados Unidos que en sí está muy distante de lo que también es esa imagen que tenemos: los agentes de migración son "buena onda", los pandilleros colombianos son la versión Madre Teresa de la Mara Salvatrucha, y andar en New York es más fácil que recorrer un pueblito de menos de 200 habitantes.

No puedo negar la tensión, y tal vez, el desasosiego que produce ver esta película sobre cómo la gente puede arriesgar su vida para poder tener un presente mejor. Lo que sí es que creo que el filme en alguna parte se quedó cojo. Buen intento si preferimos quedarmos con las preguntas sin responder.

Comentario del día sobre la semana que termina: Como era esperado mis molestias en el trabajo terminaron por alcanzar su punto álgido el jueves. Yo entiendo que ha de ser difícil para una persona que antes estuvo en mi puesto y que ahora ha sido trasladado a otra área, el hecho de mantener la prudencia y decir: "si necesitas algo ve con H, él es quien te puede ayudar". Por el contrario se pone a darme órdenes acerca de lo que tengo que hacer. Obviamente lo tenía que poner en su lugar.

Luego uno de mis proveedores no fue a llevarme el nitrógeno. Como si no supiera que yo sin nitrógeno no puedo vivir.

Lo bueno es que terminó. Un día más y me volvía loco (todavía más).

miércoles, febrero 16, 2005

Comentario único del día: Estoy cansado. Vengo de ver Maria full of grace de Joshua Marston. Luego comento más sobre la película. Esta semana me hicieron enojar mucho en el trabajo. Gente que se mete en lo que no le incumbe, más que nada. Y creo que seguirá así por esta semana.

En fin, yo me retiro a dormir escuchando On Top de The Killers. Altamente recomendable.

martes, febrero 15, 2005

Comentario hamletiano del día: Dilema sobre el blog: ¿pongo sistema de comentarios para cada post?, ¿continúo con el ortográficamente discapacitado tag board?, ¿o me quedo con ambos?

Se aceptan sugerencias.

lunes, febrero 14, 2005

Comentario del día acerca del día de hoy: He estado en una especie de período de negación acerca del 14 de febrero. Fácilmente este fin de semana, 6 personas me han preguntado que qué voy a hacer el lunes. Yo me quedo con cara circunspecta y digo: voy a trabajar. Luego advierto una cierta insatisfacción con mi respuesta y caigo en la cuenta que hablan del 14 de febrero.

La respuesta es: Nada, no voy a hacer nada. Me es irrelevante.

Sin embargo, aprovechando la ocasión, transcribo lo que dice Paul Thomas Anderson en la introducción al soundtrack de Magnolia sobre las canciones de Aimee Mann (una de mis cantantes favoritas):

"(Aimee Mann) has the ability to articulate. She is the great articulator of the biggest things we think about, "How can anyone love me?" "Why the hell would anyone love me?" and the old favorite, "Why would I love anyone when all it means is torture?""

Comentario cinematográfico del día (II): Finding Neverland (Descubriendo el país de nunca jamás) o cómo crear un cuento de hadas a partir de otro. Si bien es cierto que la creación de una obra puede acabar con su propio creador, en el caso de J.M. Barrie escritor de Peter Pan, existe por un lado la destrucción de un estilo de vida y la creación de uno nuevo. Después de un fracaso teatral, Barrie (interpretado muy bien por Johnny Depp) se encuentra con una familia, de cierta forma en desgracia, para quienes la imaginación es el único escape.

Ayudado por un guión enternecedor sin caer en los clásicos lugares del enamoramiento de los protagonistas o su salvación de último momento, Marc Foster crea una película muy disfrutable que habla del valor de la fantasía en nuestras vidas. Poco a poco la vida de Barrie se va convirtiendo en la de Peter Pan y termina haciendo una alegoría en la que se encontrará a si mismo, y en esta especie de iluminación, llegará a la creación de su obra más conocida. Mención aparte de Depp, están las actuaciones de Kate Winslet y Julie Christie, además de quienes realizan el papel de los hijos de Winslet de donde provino la fuente de inspiración para Barrie.

Si te gustó el año pasado Big Fish, Finding Neverland seguramente no te decepcionará.

Comentario cinematográfico del día (I): Alejandro Amenábar después de haber transitado por distintas variaciones del thriller, arriba ahora a los terrenos del melodrama en su máxima expresión. Amenábar revela ser un gran conocedor de las reglas del género, pues a pesar del exceso y la sobrecarga de elementos que emplea en escenas de alto contenido sentimental, no se nota exagerado. Por el contrario, crea un gran efecto al poner en su justa dimensión a los personajes de su cinta, y a la vez, potenciar sus emociones a través de una avalancha musical (compuesta por él) con el objetivo primordial que debe cumplir un melodrama: sacarnos las lágrimas.

Nuevo aporte dentro de lo que se podría llamara "género telenovelesco", Mar adentro está basada en la historia de Ramón Sampedro, tetrapléjico después de un accidente en el mar quien solo desea que las autoridades de su país le permitan ser ayudado a morir. La cinta, afortunadamente, no se convierte en un panfleto a favor de la eutanasia sino que nos permite escuchar las voces de Ramón y quienes lo acompañan en el tránsito hacia la búsqueda de sus últimos momentos. Amenábar se enfoca más bien en mostrarnos las caras de la vida y de la muerte, de la muerte que es una vida en si misma, de la renovación de la vida y a la vez, del anuncio de su propio final. Cada personaje es un cuadro en el que Amenábar crea un matiz distinto, una motivación definida y un propósito. Todos tienen una parte que jugar alrededor del protagonista, creando un conjunto de actuaciones excelente.

Evidentemente Javier Bardem como Sampedro es la cereza del pastel o tal vez, el pastel más grande, si se tiene en cuenta el párrafo anterior. Bardem solo tiene que cambiar un gesto, una mirada, una entonación y nos transporta a toda una escala de estados de ánimo. Por esto son indelebles las imágenes de él en el mar (Amenábar así lo quiere, lo grita, lo subraya para que se nos quede) en esos momentos entre los que se encuentra el límite casi imperceptible entre la vida y la muerte.

Mar adentro o el momento perfecto para descansar en paz...después de dos horas de lágrimas catárticas.

sábado, febrero 12, 2005

Comentario cinematográfico del día (V): En Hollywood se están poniendo de moda las películas biográficas. Sumada a la vida de Hughes retratada por Scorsese, llega Ray de Taylor Hackford donde se escenifica la vida de, en este caso, un músico que dejó huella indeleble en el siglo XX: Ray Charles. La de Charles es el caso típico de la vida de alguien que tuvo todo en contra para sobrevivir y que llegó a ser una leyenda. La película es en sí un largo video musical con todos los clichés del género. Ray es ensalzado, engrandecido, e incluso endiosado en esta cinta. Parece como si nos quisieran decir: sí, era un cabrón, pero al final era muy buena gente. Y como es buena gente todo se lo perdonamos. No faltaba más ya que en los créditos uno de los productores inevitablemente es uno de los hijos de Ray Charles Robinson.

A pesar de la autoindulgencia sobre la cual transita la cinta el personaje de Ray es excelente. Jamie Foxx se topó con uno de esos papeles que lo perseguirán de por vida pues será ineludible que cada vez que lo veamos nos acordemos de Ray. Y no es para menos, su actuación es impecable. Es el Ray Charles que todos conocemos más el que no conocíamos y que Foxx logra sacar de una manera fabulosa. Si no fuera por eso las casi tres horas de película se me hubieran hecho eternas (dos musicales menos y habría estado muy agradecido). Eso sí la música es de primera: obviamente las composiciones de Ray son increíbles y, yo que no soy muy afecto a ese tipo de música, quedé complacido y hasta con ganas de comprar el soundtrack. Si eres amante del jazz, del R&B y de la música cincuentera ésta es tu película. Si esperas encontrar un buen guión acerca de la vida de Ray, mejor quédate esperando porque quién sabe cuando lo vayan a filmar.

Comentario cinematográfico del día (IV): Una película que fue estrenada el año pasado, pero que en estos días Cineteca Nuevo León está exhibiendo, es Vozvrashcheniye (El regreso) de Andrei Zvyagintsev. Ejemplo de las posibilidades que puede tener el cine, Zvyagintsev presenta una obra contundente, tremendamente metafórica pero a la vez cruda de lo que implica la figura paternal. El padre como icono de la autoridad, del orden, de las reglas inamovibles, de la educación férrea y el camino recto. A partir de una anécdota, el regreso del padre al hogar después de más de 10 años de abandono, se crea una historia que remite a las luchas de la adolescencia. Los hijos deben ahora convivir con esta persona que les es un completo desconocido. No entienden su regreso y no comprenden la forma como los trata.

Vozvrashcheniye no es una cinta de porqués. Aunque el por qué se plantea a lo largo de la trama, nunca se resuelve. Es un elemento para distraernos, pero a la vez para que nos podamos fijar de manera más cuidadosa en el cambio de los personajes. El guión camina hasta dejarnos solos en compañía de los personajes en una isla. Aquí será el lugar donde se tengan que resolver las cuestiones que en sí plantea la cinta. Como la misma adolescencia, la isla es esa imagen del lugar solo y apartado, fuera de toda comprensión del mundo exterior.

¿Quién es el padre?. Eso no importa. ¿Quiénes los hijos?. Tampoco. ¿Cómo enfrentarán los hijos el hecho de tener un padre? Esa es la pregunta. La lucha contra el Padre (sí, el Padre arquetípico así con mayúscula) y el resultado de ésta determinan el paso a la vida adulta. Del grado de emancipación frente a este Padre, los hijos podrán construir su propio mundo.

Ópera prima, ganadora del León de Oro en Venecia, sumado al nombre de Andrei (el director) e Iván (uno de los protagonistas) no hace más que acentuar los ecos hacia otro gran director ruso que se encontró en la misma situación hace casi 40 años atrás: Andrei Tarkovsky. Aunque Zvyagintsev está más próximo a Bergman que a Tarkovsky (solo hay una escena que es retomada de Nostalghia contra una sucesión de close ups más bergmanianos), no dejamos de estar frente a uno de los nuevos directores más interesantes de la actualidad, en una entrada similar a la de su homónimo. Junto con Christoffer Boe (Reconstruction), Zvyagintsev se vuelve un cineasta imprescindible a seguir, en la que hasta el momento ha sido la mejor película que he visto este año.

Comentario cinematográfico del día (III): Como parte de los estrenos mexicanos del año ha llegado la multipublicitada Voces inocentes de Luis Mandoki. La prensa mexicana se ha encargado de presentarnos a Mandoki como el hijo pródigo que regresa a casa, el gran director que se nos fue a Hollywood porque allí sí podía trabajar. Sin embargo quien revise la filmografía de Mandoki se dará cuenta que casi todas sus películas han sido perfectamente olvidables, con resultados nada espectaculares en taquilla y un historial de reseñas de regular a malo. Si no ¿alguien puede decirme algún momento memorable de Angel eyes o Message in a bottle?. Tal vez lo único medianamente rescatable sea When a man loves a woman para los incondicionales de Meg Ryan.

Ya en este momento de mi comentario el público lector debe estar esperando que realice mi consecuente destrozamiento de Voces. Al contrario, debo reconocer que existen momentos memorables: las escenas en los techos, el tío cantando mientras se da el combate afuera, la ruptura de las bocinas del templo del pueblo y un par más que no revelaré porque son críticas para el desarrollo de la película. Hay, eso sí, en el fondo una historia terrible acerca de la guerra civil en El Salvador patrocinada por nuestros fascistas favoritos (el gobierno de Estados Unidos, versión Reagan) que tenía que combatir al mal encarnado en el comunismo. Desgraciadamente los muertos y asesinos tienen rostro y en este caso son niños: había que crear máquinas para matar desde pequeños en un enfrentamiento que destruyó comunidades y dejó heridas y traumas en una población que aún lo sigue resintiendo.

Sin embargo este drama se diluye por el exceso de gags cómicos a lo largo de la cinta. Es cierto que el utilizar la risa en cintas que estén retratando una realidad terrible es un elemento excelente para liberar al público de la tensión y para recalcar la situación existente mediante contraposición. Ejemplos sobran como en La vita é bella de Benigni o Savrseni krug (El círculo perfecto) de Ademir Kenovic. La cuestión aquí es que Mandoki los utiliza indiscriminadamente a lo largo del filme y entonces uno se queda a medio camino entre telenovela infantil de Televisa o el retrato de un drama de guerra. Asimismo la fotografía se nota acartonada. Se respira un clima artificial en la película cuando en una cinta su falsedad intrínseca (en cine, propiamente hablando, nada de lo que estamos viendo es cierto) debe ser ingeniosamente velada para que exista un grado de verosimilitud que pueda convencer al público. Aquí eso falla. Lo peor es el niño (Carlos Padilla, alias Chava) sobre el que descansa prácticamente toda la historia. Su actuación es más plana que el electrocardiograma de un cadáver pero es consistente con el grado de artificiosidad que invade a Voces inocentes. Siento tener que llevar la contraria, pero como dije en un principio, ¿dónde está el gran director del que hablan?. Yo no lo veo.

Comentario cinematográfico del día (II): La filmografía de Martin Scorsese puede definirse como un amplio cuestionamiento acerca de los alcances del poder y de cómo éste afecta a las personas. En The Aviator (El aviador) nos presenta a un personaje grandilocuente: Howard Hughes (interpretado por Leonardo di Caprio), playboy, millonario, director, productor, pero sobre todo fanático de los aviones. Scorsese transmite ese amor por el vuelo que caracterizaba a Hughes en un plano digno de aplauso en la película: la superposición de la escena clima de Hell's Angels de Hughes con la reelaboración de Scorsese. Una escena que hace honor a la imagen en movimiento que es el cine.

Scorsese regresa al estilo de Goodfellas, pues incluso Di Caprio ofrece una interpretación similar a la que nos diera Ray Liotta en dicha película. Es más, Scorsese no se limita a citarse a sí mismo sino que va más allá: su película se nutre esencialmente de Orson Welles, en especial de Citizen Kane. A Hughes en la mayor parte de la película lo vemos retratado de abajo hacia arriba tal como todos los personajes de Welles: necesitamos conocer y aceptar que tenemos enfrente a un hombre excepcional, debe parecernos más grande de lo que es y de esta manera rendirnos ante su poder. Sin embargo la historia de Hughes transita por caminos distintos a los antihéroes de Welles y crea una historia apasionada sobre el hombre y su máquina, y sobre todo, su conquista de espacios que nadie antes había llegado. Di Caprio realiza una actuación bastante decente (yo no soy de los que lo odian por haber salido en Titanic) y creíble. En las escenas donde Scorsese lo deja solo (Hughes proyectándose ante sus aviones) realmente cautiva con sus obsesiones y su actitud enfermiza. Sin embargo, todavía me gustó más Cate Blanchett como Katherine Hepburn. Blanchett, una de las mejores actrices de su generación, es prácticamente un vivo retrato de la Hepburn: una mujer dura pero apasionada, alguien en el justo medio entre la tradición y la ruptura.

Marty demuestra por qué está considerado como uno de los mejores directores de la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos. Es un cineasta que se consolida dentro de la tradición de ese gran cine norteamericano (escaso actualmente) que viene desde Kazan, Cukor, Huston, Ford y los directores que cimentaron el prestigio del cine estadounidense en los cuarentas y cincuentas. Simplemente bravo Scorsese, bravo.

Comentario cinematográfico del día (I): ¿Cómo escapar a una sentencia que parece ser inapelable?, ¿cómo poder volver a vivir en el mundo cuando se es etiquetado con un destino? Vagamente recordando el destierro de Alex de Large en A clockwork orange y al rebelde sin causa de la película de Nicholas Ray interpretado por James Dean (incluso en la cinta hay una referencia a este filme), en Ondskan (Solo contra si mismo) de Mikael Hafstrom, se nos presenta la historia de Eric Ponti. Adolescente buscapleitos sumido en un hostil ambiente familiar, es desterrado de cualquier escuela pública en Suecia y debe asistir a una escuela privada. Es la única manera en como puede seguir educándose y no puede meterse en ningún problema ya que su madre vendió sus pertenencias para pagar la escuela (recurso un tanto telenovelesco pero funcional para el resto de la trama). Ponti llega a una escuela donde quienes imponen el orden son los alumnos más avanzados y adinerados mediante castigos humillantes. Ponti en todo caso deberá permanecer sin caer en la provocación, pero a la vez defenderse de un sistema a todas luces injusto.

Ondskan tiene la virtud de desarrollar un personaje en la típica película del hombre contra el mundo y no caer en la melcochez. Es más, la redención de Ponti es completamente privada, pues no hay vivas o levantamiento en hombros al personaje como lo pudiera haber sido en cualquier película norteamericana. En cambio Ponti sabe usar el ingenio y la fuerza para poder sobrevivir, pues al final la última batalla es ganada sin disparar un solo tiro, sino solo mediante la amenaza y el uso de poder que se había estado empleando contra él. Bastante recomendable.