jueves, junio 29, 2006

30 razones para ser candidato

1. Darle el privilegio a la gente para que vea mi cara por toda la ciudad, cuando prende la TV, en las revistas y periódicos que compra, en los autobuses, en los carros de sus vecinos, en todo lugar donde una imagen pueda estar.
2. Hacer que todos escuchen mi voz aunque intente hablar como ranchero michoacano y no me salga, o me coma las eses y diga "suidad" o haya traspasado los límites de la afonía en mi intento de decir "voy a ganar" aunque en realidad espero que alguien me "pele".
3. Invadir cada espacio, cada plaza, cada panorámico. Yo soy del pueblo y debo ir a donde están ellos. De preferencia en lugares donde sé que me van a aclamar y aplaudir mi discurso. ¿O es que acaso los opositores van a los mítines?
4. Tener la opción de evitar los lugares incómodos. A tal instituto no porque ahí son muy pirruris. A esta universidad tampoco porque son rojillos. A las tierras del gobernador de mi mismo partido pero que es íntimo de mi rival menos, porque si no me boicotea el encuentro.
5. Atascar todas las calles, camellones, postes. Inventar semáforos y señales de tránsito que invoquen mi nombre y mi figura. Ser omnipresente y a la vez un total desconocido.
6. Ocupar el correo electrónico cada vez más difícil de saturar (Gmail no para de crecer) demostrando el peligro que representa el otro. Total, mi público es de los que sí pueden pagar internet.
7. Jugar a Dr. Jekyll (con la ficha amarilla): despreciar las reuniones con banqueros y empresarios para acusarlos que no pagan impuestos y al otro día decirles que sonrían y se unan al movimiento.
8. Jugar a Dr. Jekyll (con la ficha azul): Mostrar mis manos limpias, pero no pasen a la casa porque ahí las tienen hechas un mugrero.
9. Jugar a Dr. Jekyll (con la ficha tricolor): Decir que yo les compongo el país cuando mis secuaces son el ejemplo de todo aquello que voy a combatir.
10. Contratar a los publicistas más escatológicos del momento para que me hagan comerciales donde el leitmotiv sea gente orinando.
11. Contratar a los publicistas más nacos del momento para anunciar mi nuevo modelo económico con jingle y baile tipo Macarena.
12. O mejor aún, hacer yo mi publicidad rogando que me den al menos 1 voto. Eso sí, que no vea mi desesperación por seguir viviendo del presupuesto.
13. Ser fotografiado en todas las poses posibles. El despeinado se encuentra de moda así que evitaré pasarme un cepillo por el cabello. Me retrataré con un montón de gente que ni conozco pero mi sonrisa permanecerá intacta.
14. Aplicar el surrealismo a mis comerciales: decir que conmigo estarán más seguros. Imagen de fondo: Una señora grita mientras le jalan el pelo y le quitan la bolsa.
15. Verte cool diciendo que apoyas a las minorías y la legalización de la mariguana.
16. Crear un partido donde juntes a todos los que quepan con tal de poder salir en la boleta electoral aunque luego te quieran cambiar por un candidato similar.
17. Hacer un plantón con baño portátil completamente equipado para que no extrañes tu casa. Enséñales lo que es una protesta yuppie en el siglo XXI.
18. Poner tus panorámicos aunque ya tengas lugar asegurado en el Senado. Estás muy acostumbrado a los reflectores de Azteca. Además tu amigo el gobernador te dio chance de colocarlos.
19. Extender certificados de pureza para quienes te apoyan y condenaciones a tus detractores. Sí, estuvo con Salinas pero ahora es tu brazo derecho así que se le perdona. Al que te quiso desaforar lo descalificas porque hace 90 años su abuelo apoyó a Huerta.
20. Gritar que se van a acabar los privilegios cuando tú llegues pero cuando en campaña te pregunten sobre la Ley Televisa pidas tibiamente que se discuta en otro momento.
21. Llamarme el rayo de esperanza, el que hará que vivas mejor o el que sí puede gobernar este país.
22. Entrar en el santoral moderno pues he sido perseguido como Jesús en sus tiempos.
23. Invocar el fin de la corrupción cuando frente a mí las cartas del Bellagio, las ligas y la leche Betty pasaron sin darme cuenta.
24. Decir que aceleraré la economía cuando en 6 años el gobierno del que vengo no ha podido ni siquiera agarrar el vuelo.
25. Pronunciar cualquier palabra. Tengo la fama de ser el mentiroso más grande de este país.
26. Hacer campaña aunque nadie me haya postulado. Llevarme a mi botarga y sacar desplegados en los periódicos. Es una campaña, aunque sea similar.
27. Hacer campaña solo por el desmadre que implica hacerla aunque no me interese ser candidato. Llamarla "La otra" para que no vean que me parezco a los demás aunque sea tan o más subcomediante que el Dr. Simi. Cambiarme el nombre como el vocalista de Café Tacuba cuando saca nuevo disco. Luchar por los indígenas para terminar dando mis impresiones sobre teatro en Casa Lamm y prometiendo ver más porque en la selva no hay esas diversiones.
28. Salir en los partidos de la selección o con la selección aunque sepa que de octavos no pasaremos.
29. Darle la razón a Ibsen cuando vea que la gente es fácilmente manipulable por una encuesta, un señalamiento, una frase que salga de mi boca. El pueblo es idiota a priori y la tarea del candidato es conducir la ignorancia hacia su favor. Calumnia, que algo queda.
30. Aplicar las enseñanzas de Goebbels: Que tu mensaje sea tan estúpido que hasta el más estúpido de los individuos lo pueda entender.

martes, junio 20, 2006

Summer: Time to make decisions

El inicio del verano aguarda momentos interesantes:

- Salida a Detroit con fecha por definir. Cuestiones de trabajo que aprovecharé para tomar un pequeño viaje a lugar todavía por decidir: Toronto, Chicago o New York.

- Superávit presupuestario a partir de agosto ahora que termine de pagar mis deudas. No he decidido aún cómo invertir ese dinero.

- 2 de julio. Todavía no decido el sentido de mi voto pero está entre tres opciones. Definitivamente ninguna de ellas es AMLO. Como no tengo más de 60 años, ni gano menos de 9 mil al mes, ni pienso ir a las Islas Marías cuando sean Pejelandia no soy parte de su público meta. Al menos ahí ya sé lo que NO quiero.

- Vida en lo que resta de la década. El renglón más difícil. Una plática el sábado con alguien desconocido y una búsqueda afortunada el día de hoy pueden ir configurando este rubro. Esta decisión me anima e impulsa pero a la vez me aterroriza. Por otro lado mi vida tal y como está diseñada hoy no puede sostenerse mucho tiempo más porque me estoy oxidando. También implicaría un adiós momentáneo a mi existencia cinefílica en su forma presente.

Mañana empieza el verano y a mí el tiempo ya me está quemando.

miércoles, junio 14, 2006

Tres películas

1. Uno: En la cola del mundo.

La familia Makhmalbaf se ha convertido en uno de los referentes más visibles del cine iraní. Mohsen, el padre, hace unos años en Kandahar nos mostró la búsqueda de la hermana de una reportera en los últimos días del régimen talibán en Afganistán. Samira, su hija mayor, asiste con frecuencia a presentar sus producciones en los festivales de Cannes y Venecia aunque no recuerdo de alguna película estrenada en México hecha por ella. La hija menor, Hana, de Mohsen hace un par de años presentó un corto en Venecia... y solo tiene 15 años. De la esposa de Mohsen, Marzieh Meshkini, se estrenó recientemente en la Muestra de Cine su película Sag-haye velgard conocida en inglés como Stray Dogs y aquí en México como "Los niños del fin del mundo".

El acercamiento a la historia de Meshkini es similar al del resto de su familia. Centrados últimamente en la problemática de un Afganistán devastado por guerras e invasiones sucesivas, Meshkini presenta la historia de dos hermanos que se dedican a recoger desechos y leña. Su padre y su madre están encarcelados. Los hijos van en la noche a dormir a la cárcel donde está encerrada la madre mientras que en el día se dedican a buscar la manera de sobrevivir. Entretanto hay un elemento que desde el inicio modifica la manera en como los personajes se van a desarrollar: el hallazgo de un perro que iba a ser linchado por unos niños quienes lo identificaban por pertenecer previamente a un británico, un estadounidense o un ruso.

Es con esta imagen del perro la que marcará el curso de la trama. Tal y como el título en inglés lo indica, los niños vagarán como perros sin dueño por las calles del lugar donde viven buscando asilo. No podrán ver más a sus padres por lo que deberán buscar refugio en el lugar que les sea posible. En algún momento quedarán atrapados en medio de una pelea de perros, mucho mejor cuidados y alimentados que ellos. Y es ahí donde la cámara impasible de Meshkini empieza a realizar las contraposiciones más duras del filme. Con referencias evidentes al neorrealismo italiano, en especial al Ladri di biciclette (El ladrón de bicicletas) de Vittorio de Sica, la directora cierra de manera formidable el relato de estos personajes.

2. Dos: Renovando Barcelona.

Las ciudades son seres vivos asi como la gente que las habita. Los estilos y fines de las construcciones existentes se ajustan a las necesidades del tejido urbano dependiendo de las condiciones de la ciudad en un tiempo determinado. Las tendencias en construcción se enfocan a conquistar lugares que antes eran zonas industriales o barrios bajos, los cuales han sido desplazados a las afueras de la ciudad. Es este proceso de gentrification, de cambio y mutación del espacio urbano que José Luis Guerín se dedica a retratar en su documental En construcción.

Un nuevo edificio se hace enmedio de una antigua zona de bares y prostitución en Barcelona. Los antiguos habitantes viven en edificios destartalados y empiezan a ser comidos por la fiebre inmobiliaria que se ha desatado en la ciudad. En el proceso se descubren incluso a los habitantes más antiguos del lugar enterrados en un cementerio probablemente de la época romana. Se ve cómo el nuevo edificio impacta de manera lenta pero eficaz en los vecinos, en la construcción de nuevas relaciones con la gente que participa en la obra y por último, en el inicio de la nueva dinámica traída por los potenciales habitantes. Un mosaico vasto que igual nos muestra a los niños jugando entre la obra, al par de jóvenes enamorados que se han ido a vivir a los viejos edificios, a los albañiles, a los inmigrantes, a la doble identidad barcelonesa en donde a los grandes se les habla en catalán y a los pequeños en castellano.

El documental es todavía un terreno virgen para el cine. En los últimos años ha habido un boom de estas producciones con una variedad de enfoques y maneras de abordar la problemática que siguen. Guerin escoge ser testigo mudo y se limita a interpretar lo que vio por medio de la edición. Hay tantas imágenes en este mundo esperando a ser editadas y llevadas al cine que se agradece un esfuerzo tan minucioso y sutil como el de Guerin.

3. Tres: Rescatando recuerdos.

André Bazin decía que un buen director siempre hace la misma película. En el caso de Christoffer Boe es posible aplicar este dicho. Si Reconstruction (Reconstrucción) exploraba las imposibilidades del amor, en Allegro se adentra en las imposibilidades de los recuerdos. Un pianista que termina con su novia de pronto se encuentra sin recuerdos a partir de ese momento. A diferencia del tono fatalista de su anterior trabajo, Boe en Allegro desarrolla un cuento de hadas para adultos cercano al tratamiento de Gondry o Jeunet aunque con un desenlace un poco más agridulce.

¿Hasta dónde es posible vivir sin recuerdos?, ¿cuál es el efecto de estos dentro de nuestro ánimo, nuestra disposición a vivir?, ¿qué duele más: la falta de amor o el recuerdo de éste? o Boe coloca estas cuestiones dentro de la puesta de escena de Allegro, encarándoselas a su protagonista una y otra vez. El director continúa ofreciendo una propuesta fresca en su segundo largometraje, aunque debo decir que sigo prefiriendo Reconstruction. Hay guiños a su anterior película sobre todo cuando el protagonista encuentra a Alex (Nicholaj Lai Kaas) en la búsqueda de sus recuerdos. Instante curioso porque el efecto en Reconstruction de hacer la travesía por las calles armaba la película, mientras que en Allegro el recorrido funciona como instrumento de recuperación.

¿Hay algún lugar a donde se vayan las memorias? Hay que ver Allegro y preguntárselo a Hr. Boe y compañía.

György Ligeti

Uno de los muchos aciertos de Stanley Kubrick en la realización de 2001: A space odyssey fue la selección musical. El repertorio clásico utilizado dentro de la película alcanzó tal grado de síntesis con la imagen que en la memoria colectiva las notas iniciales de Also sprach Zaratustra de Strauss se conocen como "la música de 2001". Qué decir también de"El Danubio Azul" (Strauss de nuevo) y el ballet espacial protagonizado por las naves y estaciones espaciales danzando en la inmensidad del cosmos y la pantalla. Una referencia menos conocido es la Gayana de Aram Khachaturiam y su sonido melancólico, perfecto para el retrato de la soledad en el Discovery.

Esta selección clásica se conjunta con sonidos monotonales, con coros que no parecen decir nada sino solo murmurar e invadir la pantalla con una atmósfera de misterio. Las composiciones escuchadas en las apariciones del monolito y cuando Dave Bowman realiza su viaje a través del tiempo y del espacio son creaciones de György Ligeti. Fallecido el día de ayer, las composiciones de Ligeti contribuirían a dar el balance necesario entre el pasado y el futuro, lo que se conoce y lo que está a punto de ser descubierto. No es casualidad que la música de Ligeti se emplee preferentemente en aquellas escenas donde los personajes se enfrentan a situaciones que están más allá de su entendimiento. Lux Aeterna, Requiem y Atmospheres son los nombres de estas composiciones que refieren a mundos ignorados, a destinos inciertos y momentos indefinidos.

No sería la única ocasión en la que la música de Ligeti sería empleada por Kubrick. En su última película, Eyes wide shut (Ojos bien cerrados) la partitura mínima de la Musica Ricercata de Ligeti serviría para mostrar los instantes en los que Bill Harford se toparía con los movimientos de la extraña sociedad secreta a cuya fiesta asiste. Si bien Kubrick era reacio a que se compusieran bandas sonoras predefinidas para sus películas, la música de Ligeti marca de manera especial varios de los momentos inolvidables de su filmografía.

martes, junio 06, 2006

Los hermanos Dardenne

Si bien actualmente se considera que lo más interesante del cine se está produciendo en Asia, Europa no ha dejado de lanzar propuestas que consistentemente logran llamar la atención. Ahí está el caso de Lars von Trier quien con bombo y platillo anuncia su última reinvención y provocación, o un Michael Haneke que con su frialdad y crudeza puede incomodar al espectador y confrontarlo inevitablemente en la pantalla. Por otra parte ambién aparecen otros cineastas que no hacen ruido, quienes se manejan con el mismo silencio e invisibilidad como la cámara en sus películas pero a la vez no dejan de ser tan incisivos como sus imágenes. Así son los hermanos Dardenne.

Su nombre saltaría a los reflectores cuando con Rosetta se llevaron la Palma de Oro en Cannes. Su trabajo se encontraba poco difundido y no habían alcanzado mayor notoriedad. Provenientes de una carrera documental, integrarían la técnica de este formato a su trabajo de ficción. Rosetta es una cinta que muestra las características de un trabajo tomado in situ: cámara en mano, sonido ambiental, invasión de la lente al universo de la protagonista pero sin interferirla ni cambiarla. Historia inevitable sobre la desconfianza, la frialdad y el instinto de supervivencia, Rosetta deja al espectador tan frío como los ojos azules de la protagonista.

Luego vendría Le fils (El hijo) donde se desarrolla una venganza al revés. Su película más demandante y también en la que creo el guión no termina de pulirse completamente. Sin embargo, la película se construye literalmente sobre las espaldas del protagonista y cuenta con una secuencia final magníficamente planeada, preparada a lo largo del filme.

Hoy continúan situándose en las profundidades de Valonia. Retratando personajes que podrían ser tocados a la vuelta de la esquina, creando una ficción cargada de realidad y a la vez natural. Con L'enfant (El niño) consiguen una cinta ágil, directa y a diferencia de sus trabajos anteriores, enternecedora. Utilizando el lugar común se puede decir que es su cinta más accesible porque posee una cercanía especial, una esperanza palpable y nítida no explorada en Rosseta y apenas germinal en Le fils. L'enfant es prueba que Jean-Pierre y Luc se han convertido en referentes obligados de la cinematografía hoy.

domingo, junio 04, 2006

Lars von Trier dirige "El señor de los anillos"

O al menos de esta manera es como piensa el Colectivo Ático que quedaría la trilogía de Tolkien si es que von Trier se hubiera animado a dirigirla.

Yo morí de la risa y confirma mis deseos para que Dogville salga en el top ten del Sight and Sound del 2012.