jueves, septiembre 14, 2006

Radiohead: Vuelta al pasado

Llegué a Radiohead en el único intento serio de suicidarme. Una de las últimas imágenes antes de esas pastillas de Lexotan que solamente me dejaron atontado había sido un poster anunciando en el Café Iguana un tributo a Radiohead en ese día de febrero del 2001. Días antes me habían estado pasando unas canciones y en ellas iban Optimistic, Karma Police y Paranoid Android. Justo antes de las pastillas había terminado de escuchar Karma... Por eso la nombré en el recuento que hice con motivo de mis 25 años "la canción perfecta para suicidarse".

Como no morí y desde entonces he seguido haciéndome cargo de mi vida me quedó la huella indeleble de Radiohead. Poco tiempo después compraría el Amnesiac con su delirante Pyramid song, la muy rítmica Knives out, el Morning Bell un poco menos recargado que en el Kid A, el Hunting bears gélido y por supuesto el sonido funeral de Life in a glass house.

No es que Radiohead haya sido desconocido para mí. Como todo adolescente noventero escuché hasta el cansancio Creep (razón por la cual solo la puedo digerir ahora en medio de una borrachera) y en algún momento de las Noches de Sensación en la radio del mismo apellido (aquellos días del Pollo y el Pavo que los xalapeños podrán recordar) disfrutar del de High and Dry de The Bends. Después de eso Radiohead dejaría de existir para mí. El lanzamiento del OK Computer me pasaría de noche y volvería a saber de ellos hasta los tiempos del Kid A.

Con Idioteque y jarras de cerveza en el Iguana, o mas bien, tequila Orendaín con squirt 2x1 les retomaría el camino que me llevaría a esa tarde de febrero. Y así ha sido hasta el domingo pasado cuando vi por fin los CD's que me faltaban del grupo en rebaja. Imposibles de llegar a 99 pesos (como si fueran DVD's de Kubrick)... los alcanzaron el fin de semana anterior. Por fin tendría el The Bends y el Kid A más el nuevo disco de Thom Yorke. El Pablo Honey prefiero olvidarlo porque es como si no existiera.

Escuchando ahora sí en su totalidad The Bends y saltando al Kid A puedo darme cuenta de lo limitado que es el Hail to the thief. No es un mal disco pero sí se queda corto. Hay canciones que me gustan de él pero como conjunto no logra cuajar lo cual sí lo hacen los álbumes anteriores. Por eso The Eraser de Thom Yorke da nueva luz de lo que podría sacar Radiohead en su nueva producción. Concebido inicialmente como un "disco de laptop", The Eraser puede representar un nuevo punto de partida.

La inundación de guitarras que se vive en el The Bends junto a una relativa claridad de las letras daría paso la casi perfección del OK Computer ya en terrenos más oscuros y metafóricos. La dupla Kid A/Amnesiac revelería probablemente el lado más arriesgado que le hemos escuchado al grupo mientras que Hail to the thief vendría siendo un repaso de todas estas épocas.

Radiohead y la banda sonora de la mitad de mi vida. Aún cuando OK Computer sigue siendo mi preferido, las notas de My iron lung y Planet Telex me hacen regresar a hace poco más de una década, a volver al pasado, a las tardeadas noventeras y a las noches en las que me dormía escuchando el radio.